El hotel tiene un acceso complicado al estar en el centro de Erice que se encuentra totalmente peatonalizado, con el suelo de adoquines y unas pendientes tremendas.
La habitación es sencilla y está limpia. El cuarto de baño es ínfimo. De hecho la ducha, cerrada con una mampara, resulta bastante agobiante e incómoda.
Cenamos en el propio hotel. La comida fue mediocre y la cena resultó bastante cara. Posiblemente la más cara de todo el viaje a Sicilia. El desayuno tampoco vale gran cosa. Lo mejor de la comida en el hotel son las vistas desde el restaurante. Recomendable conseguir una mesa junto a las cristaleras desde donde se disfrutan de unas vistas impresionantes.
En términos generales me pareció caro en relación precio/calidad comparado con otros hoteles en Sicilia.
- Elimo Hotel Erice
