El B &B, que debería ser el C&C (camera e colazione), de Ruggero y Emanuela es una maravilla. El edificio, antiguo, con vigas de madera, está espléndidamente reformado, con un cuidado y una limpieza exquisitas. Los apartamentos son perfectos. La atención es inigualable y el desayuno es completísimo. Tienen un pequeño jardín donde se puede tomar algo a media tarde. Ofrecen bicicletas gratis (en muy buen estado, perfectas para recorrer la ciudad) y están pendientes del cliente en todo momento. Admirable todo, sin una sola pega nin crítica: creo imposible mejorar el servicio de un hotel o de un bed and breakfast como lo hacen Ruggero y Emanuela.
