mi madre me ha enseñado que si no tienes nada bueno que decir, no digas nada, pero... este hotel clama al cielo.
no sabría decir que es lo peor entre tantas posibilidades:
* quizás la chulería de la dueña cuando al preguntarle si podía ver la habitación me cotestó: "que más te da, si la reserva ya está hecha", como diciendo, aunque no te guste...
* quizás la de la recepcionista cuando finalmente la dueña decidió enseñarnos la habitación y ésta le preguntó: "tengo que acompañarlos?".
* quizás que si el coche no cabe en unas de sus plazas 6 plazas de parquing exteriores, tienes la opción de aparcar en el cubierto por 8€
* quizás los cerca de 40º que debía tener la habitación por la noche. lógicamente, imposible dormir ni los 2 adultos ni nuestro bebé.
Solo sudar y beber agua caliente, ya que, si no hay aire acondicionado, no espereis que haya nevera, que no la hay.
* quizás el hecho de que te "vendan" que tienen playa privada y cuando llegas te dicen que está llena, pero aunque tuvieran sitio, que vale 16€ al día entrar.
sin mencionar que la playa está a 1 km aprox. del hotel y que la cierran a las 19h.
* quizás la decoración sesentera total, aunque de verdad, en este hotel eso es lo de menos.
* quizás que "las toallas del baño" era sábanas cortadas a tamaño toalla
* quizás lo escaso del desayuno.
en fín, valorando del 1 al 10, se llevaría un "1" a repartir entre las 2 simpáticas camareras del desayuno que era lo único agradable del hotel.
vosotros mismos, pero yo... he dormido mejor cuando iba de camping.
eso sí, el pueblo bonito y para comer en "El Hobos" o en "La piazzeta".
- Robinia Hotel Imperia
