Nos alojamos en el hotel por 1 noche fuera de 3 en Lecce porque ellos eran lo reservé estaba totalmente, pero lo que nos hubiera gustado podría haber estado el resto de nuestra estancia. Está escondido detrás de puertas dobles en una calle muy transitada entras a lo que es un antiguo palazzo precioso. Nos llevaron a una habitación enorme, en la planta baja, la cual salía a un jardín tapiado encantador. El propietario Luisa no podría haber sido más amable y nada era un problema. Tienes todas las comodidades que te puedas alguna vez necesitas en tu habitación, y el desayuno es lo trajeron cuando te lo solicitas, así que puedes relajarte en tu habitación y disfrutar de tu por placer. Está a sólo un minuto o así de la vieja ciudad y tienen la ventaja añadida de aparcamiento en la calle en el patio. Le recomendaríamos este hotel y sin duda me alojaría de nuevo aquí cuando visitamos esta preciosa ciudad!
