Me alojé aquí en unas vacaciones de esquí de una semana en el final de enero y me quedé encantado. El hotel está situado en una zona muy céntrica cerca de la Escuela de esquí y cerca también de la zona peatonal. Es un hotel pequeño y en lugar de llegada, nos dieron una bienvenida muy cálida de el propietario y el personal. Nuestra habitación con camas individuales en la primera planta estaba decorada con gusto y desde su balcón que teníamos una vista espectacular del valle. El restaurante es lo más destacado de este hotel y tanto la calidad y punto de el menú era impresionante y al contrario de lo que los demás informes nos pareció que el nivel de servicio de ser de un alto nivel. También fue evidente que el restaurante estaba muy popular con no residentes. Cuando viajo a Livigno de nuevo, me no dudaríamos en elegir este hotel.
- Steinbock Hotel Livigno
