Es un hotel encantador con una habitaciones muy agradables y un precio muy bueno.
Para ir al centro necesitas coche ya que esta un poco apartado (5 min.)
Disfrutamos de una copa en la piscina que el camarero nos trajo muy amablemente. El señor de la recepcion de dia nos indico muy amablemente de donde comer y que visitar, incluso se ofrecian para hacernos la reserva desde el hotel.
Sarlat es un paraiso de la belleza y la gastronomia, ideal para comer Pato en todas sus variedades y acompañarlo de un vino de la region que es el Monbazillac.
Bon appetit!
