La ubicación del hotel es buena porque está a unos 200 metros de la estación de trenes de Compiègne. El barrio parece zona de departamentos para estudiantes, no hay lindas vistas.
La habitación tenía un balcón bastante amplio, pero supongo que se puede aprovechar más en los días de verano. La cama de nuestra habitación no era nada cómoda, era, en realidad, un sofá cama. La cocina está empotrada a una de las paredes y no hay mucho lugar para poner las cosas (no hay mesada). Y sí uno hierve agua tiene que cerrar el mueble de arriba porque sino se humedecen las cosas con el vapor.
El baño es regular, no muy cómodo y el desagüe de la ducha tardaba en agotar el agua. Con respecto a la limpieza, no se puede decir que es una mugre pero tampoco las cosas brillan... al parecer habían hecho una limpieza general y rápida.
Más allá de eso es un lugar económico, en comparación con otros lugares de la zona.
