Estuvimos cuatro noches. Nos costó encontrarlo pero porque no nos dimos cuenta de llevar mapa para llegar desde la estación de La Defense. Pero una vez conocido el camino es muy fácil llegar desde el Grand Arche hasta el hotel.
La calle es tranquila, la habitación aún más, nunca oimos nada de fuera ni de dentro. Quizá la habitación sea un poco pequeña pero estábamos todo el día fuera y no nos importó. Estaba muy limpio y los detalles de bienvenida de la cocina nos gustaron mucho: café, chocolate en polvo, agua, un kit de limpieza para vajilla.
Nos agradó tener un minilavavajillas, la cocina muy bien equipada. La decoración es sencilla pero elegante con muchos toques en madera. Y la terraza una delicia.
El personal muy amable tanto en recepción como en el desayuno. El desayuno sencillo pero suficiente y variado.
Lo importante en unas vacaciones es saber que al volver de la calle puedas descansar bien y a gusto y este hotel lo consigue.
