Es un hotel increible.
La atención y dedicación que muestra todo el personal del hotel es inmejorable.
Hablan varios idiomas, entre ellos, el castellano.
La modernidad, la tecnologia y el buen gusto se convinan perfectamente en este hotel, con sensores de movimiento que hacen encender la luz, televisores inteligentes con menus diferentes, camas de 2,40 metros de ancho con colchones de latex y un nórdico que da muchisimo calor, un baño con bañera extra grande y ducha separado de la habitación mediante una pared de cristal (aunque también dispone de una cortina para gozar de más intimidad si se quiere),material de primerisima calidad tanto el los baños como la griferia de la marca "duravit", armarios correderos, terraza,...
La decoracion del hotel es maravillosa, con esculturas en cada esquina, mobiliario de diseño, la fachada del hotel que cambia de color...
Con cada cosa nueva que veia me quedaba con la boca abierta.
Entre todos los hoteles que he visto en Europa, que son bastantes, no he encontrado nada igual.
Creo que deberian darle una quinta estrella, en serio.
Sé que repetiré.
La única que he encontrado ha sido la misma ciudad de Tarbes, un pueblo con unos 40.000 habitantes que, sinceramente, no está a la altura del hotel, aunque se deja visitar gustosamente. Por suerte, Pau se encuentra a tan solo 40 kilometros y éste sí es una ciudad espléndida, muy recomendable para visitar. Por la distancia que hay entre las dos ciudades no merece la pena hospedarse en un hotel de Pau, porque no encontrareis ninguno que llegue a la altura del hotel Le Rex de Tarbes. De verdad, merece la pena coger el coche y hacer 40 kilometros con tal de disfrutar del hotel Le Rex.
Espero que lo disfruteis tanto como lo he hecho yo junto a mi novia en nuestro aniversario.
- Le Rex Hotel
