Desde la Recepción hasta el Servicio de limpieza de las habitaciones, todo ha sido absolutamente "cinco estrellas". No ha faltado detalle alguno, en cuanto a la amabilidad, desde la preocupación del equipo de Recepción por la comodidad en las habitaciones hasta la delicadeza más inmediata en todas las conversaciones.
Se trata de un Hotel más que "aconsejable" a un amigo, y hasta a un familiar.
Sin lugar a dudas, uno de los mejores lugares del Mont para pasar unos días disfrutando del Mont Saint Michel.
Estuve alojado en la Habitación 204, con una vista impresionante sobre la bahía del Monte.
Se trata de una habitación limpia, aseada, bien iluminada, con un mobiliario de estilo normando, una cama muy confortable, moqueta limpia y espacio para poder esparcerme. Las sábanas, mantas y colchas impecables, cambiadas con regularidad.
No ha faltado nada ni en cuanto a la ubicación de la estancia, ni en cuanto a la tranquilidad (en pleno mes de agosto): Se trata de un Hotel realmente muy íntimo, discreto y elegante.
En cuanto a la limpieza de los cuartos de baño, cada día el equipo de cuartos pasó, dejando los vasos limpios y nuevos, precintados, el aseo absolutamente pulcro, el Baño impecable.
Además, el equipo de limpieza de los aseos es muy humano, muy cercano y atento a cualquier necesidad, un equipo simpático. Son personas de gran corazón que saben trabajar y lo demuestran, dándolo todo por el cliente y su satisfacción absoluta.
Las personas que atienden en la Recepción son una auténtica delicia - sin exageraciones -.
Desde el día de mi llegada (el domingo 17 de Agosto de 2009) hasta mi partida para España (el domingo 30 de Agosto de 2009), pudimos tener unos intercambios muy interesantes sobre la vida del Monte San Miguel y sus habitantes, sobre la evolución de la existencia en la ciudad.
Son personas agradables, dispuestas a brindar al residente una conversación de calado, sobre temas tan variados como pueden ser la fe y la vida cristiana, la historia y las costumbres del Mont Saint Michel.
Conocen y aman su establecimiento, y se nota en la forma de tratar al cliente.
No somos "uno más, un número", sino que nos tratan como a personas, con humanidad.
Estando resfriado un par de días, se volcaron por saber si necesitaba algo, o si me hacía falta algun detalle (agua, comida servida en la habitación, toallas, etc), dejándome además, en una paz y una tranquilidad (no me molestaron en ningún momento) que agradezco muchísimo.
En cuanto al Restaurante de las "Terrasses-Poulard", desde el primer día fueron exquisitos en el trato y la forma de preocuparse de mí, ofreciéndome un Menu que podía variar ya que eran bastante los días que iba a pasar con ellos.
Desde el Maître, hasta los servidores de las mesas, todo el personal fue de una rapidez, eficacia y amabilidad pocas veces encontrados en un restaurante.
Verdaderamente, fueron de una servicialidad espontánea que mostró su buen hacer y su profesionalismo.
Me ofrecieron una mesa junto a la Bahía, desde la cual pude cenar contemplando cómo la marea subía, o por la mañana, cómo iba bajando paulatinamente el nivel de agua, teniendo además la suerte de estar allí, con el coeficiente de marea más alto de la temporada (112). Estuve "en primera fila" para disfrutar aquel espectáculo único que ofrece dicho paraje.
Destacar por último - y en conjunto - la sensación de haberme sentido "en casa", que pude experimentar aquellos días, en el Hotel Les Terrasses Poulard, pudiendo compartir con las personas del Hotel su amor y su mimo por el Mont Saint Michel, por su establecimiento y por su región, y brindándome - a su vez - su creatividad, amabilidad y deseos de conocerse.
En conjunto, un lugar inolvidable, al cual deseo poder volver muy pronto, y un personal de una exquisitez rara en los tiempos que corren.
No hay nada - absolutamente nada - que haya podido ensombrecer mi estancia en el Mont durante aquellos quince días, todo lo contrario.
Lo aconsejo a todos aquellos que tuvieren la dicha de poder estar unos días en Normandía, rodeados de personas deseosas de brindar algo más que un mero servicio hostelero.
Juan Frco. Forcada (Habitación 204 - Terrasses Poulard - segunda quincena del mes de Agosto de 2.009).
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