Acabamos de regresar de una fantástica semana en el, Tignes en. Que indican algunas de las otras críticas, tuvimos que prácticamente no hay nada en absoluto de lo que quejarse mientras estábamos allí (8 experimentado skiiers)
desde el momento que llegamos (las 22h) nos hicieron sentir wecome con una comida y vino caliente. El personal (alex, tobin, directora, bex y el resto) eran geniales, siempre estaban sonriendo y diciendo "hola" y nada era demasiado problema mucho.
Una zona que necesita mención especial es la comida, un desayuno cocinado si te quería que en la mañana y una gran menú para elegir en la noche, todo lo que nos comimos era realmente bueno y no es una comida era nos envió volver.
Sí, la Hotel está un poco pasado de moda pero todo estaba limpio y nuestra baño era de buen tamaño, con agua caliente cuando queríamos.
La ubicación es perfecta, justo en el medio de todo, y el nuevo "Tufs" chairlift está a dos minutos andando y whisks te sube hasta el extremo superior de ninguna tiempo para realizar un viaje a Val d'isere realmente fácil.
Un par de bares la pena de mención son el Couloir (música vivo) y el Caveau, pequeña y pintoresco, con un precioso guapísimo amable, Caroline, que son los dos a 50 metros de la hotel.
Una buena propina por el almuerzo si te vas a sofisticado restaurante es la panadería al lado del hotel, baguettes, quiche y pasteles a buenos precios (buenas para tignes!!) )
sin duda recomendaríamos este hotel y casi sin duda volveré.