Nos dejamos llevar por el edificio, los dibujos que tenia en la fachada y no nos decepciono.
Habitacion cómoda, amplia, limpia, justo en un esquinazo asi que teniamos un ventanal que llenaba toda la esquina. Un poco ruidosa ya que el hotel por esta parte atraviesa una avenida grande con bastante tráfico, pero no llegaba a molestar ya que por la noche la ciudad se queda completamente vacia.
El personal de recepcion fue siempre justo, educado, quizas para nuestros estandares les faltaria, asi de entrada ,un poquito de simpatia, pero con el paso de los días se fueron aflojando y nos llevamos varias sonrisas, jajaja. Fueron competentes, eficaces y amables.
El desayuno muy rico, fruta, cereales, yogur, panes diferentes, mantequilla , miel, mermelada..... todo muy rico.
Volveremos!!!!
- Hotel Graf Zeppelin
