El hotel íntimo, bien ubicado (aislado del centro, pero a 20 minutos andando) y frente al lago. Desayunos abundantes y variadísimos de alta calidad (bufé) habitación espaciosa. Los dueños encantadores y muy, muy amables. Con los peros de que si apagaban totalmente la calefacción cuando llegas por la noche la habitación está helada. Y el sistema de hacer la cama, sin almohadas y sin sábanas. Edredones individuales que te obligan a dormir lejos de tu pareja (aunque sea cama doble) con el riesgo de coger una pulmonía si sales del edredón. Aún con éstos peros, repetiría y lo recomendaría, sin dudarlo.
- Graf Soden Haus Friedrichshafen