El hotel está en el centro de la ciudad, enfrente de un club de noche con muy ruidosa, música venciendo hablaba tapón los oídos hasta las 3 de la madrugada, y el único cristales sola en nuestra habitación. Nuestra habitación en el restaurante era para acceder por 27 las escaleras son muy empinadas con no hay opción de un ascensor, totalmente no vale para gente mayor o para discapacitados personas. La habitación era muy pequeña estaba muy sucio, como el resto del hotel y el restaurante tipo laberíntico. El teléfono no se colgando en trozos de la pared y la puerta corrediza en la ducha no encajaban en la inauguración a por lo menos 40mm. Las camas eran muy bajos, si puedes imaginar un colchón una butaca en una tabla con ruedas!
