Es posible que en invierno este bonito hotel sea muy agradable. Está perfectamente situado en el pueblo de Arcos. Tiene una arquitectura tradicional muy interesante para ir a tomar un café, pero no para dormir en una habitación que no supera el tamaño de 9 metros cuadrados, interior, no porque de a un patio interior, si no porque no tiene ventana, ni rejilla a algún patio, ni aire acondicionado, tan solo un ventilador del año catapum que nos prestaron entre risas.. La temperatura media podia ser perfectamente de 28 -30 grados en su interior con un olor a personas encerradas que no se hace uno idea. Salimos al baño varias veces a ducharnos y mi acompañante bajó un par de horas al coche por aquello de intentar dormir algo. La autentica noche toledana.
La comunicación con el staf fue complicada, pues nada más darnos las llaves y conocer un poco el hotel acompañados de la persona encargada, me preguntan que de donde he cogido esas llaves, que si de encima de una mesa, porque a mi nadie me las había dado. Rarísima discusión sobre las llaves que me acababan de dar.
Es la primera critica que escribo sobre un hotel. Reservo hoteles entre 10 - 15 veces al año, y este caso me ha resultado tan indignante que no puedo dejar que le pase lo mismo a nadie ni que los hoteles con este tipo de servicio prosperen. Me hicieron sentir miserable.
