Viajé a Autralia con mi familia para pasar el fin de año del 2009 y los primeros días del mes de enero de 2010 fuimos a Cairns para visitar la gran barrera de arrecife. Nos hospedamos en el que se supone es el mejor hotel del lugar y la decepción fue inmensa, no tiene nada que ver con lo que muestran en su página de internet. Nunca esperé encontrar un hotel de lujo en un destino turístico importante en esas condiciones. Desde que se entra al lobby, el cual esta viejo y descuidado, se empieza uno a dar cuenta de lo que le espera en las habitaciones.
Los pasillos son verdaderamente deprimentes, las paredes y las alfombras están tan sucias que dan asco, la habitación no se queda atrás, pero lo peor de todo es que tienen un plaga de hormiguitas negras que salen por todos lados, pasean por encima de la cómoda impunemente, salen de los cajones y ni pensar en pedir servicio a cuarto para cenar y dejar los platos adentro del cuarto, porque a la mañana siguiente se encuentra uno con un cuadro digno de película de terror "Las hormigas asesinas atacan", claro que esto lo digo en tono de broma, pero en verdad es muy desagradable. Por supuesto, pedimos que nos cambiaran de habitación, pero nos dijeron que el problema de las hormigas era en todo el hotel, solicitamos que nos pasaran a una habitación del Horizon Club, que es una zona supuestamente remodelada, la fuimos a ver y tampoco nos gustó, pero el preció sí subía al doble, por lo que decidimos soportar estoicamente las tres noches que pasamos en este hotel, con todo y hormigas.
La alberca es bastante chica y fea, no es digna de un hotel ubicado en un destino turístico internacional, más bien parece la alberca del hotelito de algún pueblo. No tiene salida a la playa, porque da la casualidad de que en Cairns NO HAY PLAYA, y las vistas tampoco son bonitas porque da a una marina que está en una bahía pequeña con un mar color CAFE, no es verde, ni azul turquesa como el del Caribe, más bien parece como un río revuelto.
El servicio no es particularmente bueno, pero tampoco está mal, los Australianos son personas muy amables, menos mal, porque sí no hubiera sido una pesadilla. Lo que nos hizo sobrellevar un poco los tres eternos días que literalmente perdimos en Cairns, fue que el hotel está junto a un centro comercial, no muy grande ni lujoso por cierto, pero en el que hay varios restaurantes razonablemente buenos.
Esto no es lo peor de nuestro viaje a Cairns, como comenté al principio, queríamos visitar la Gran Barrera de Arrecife, nuestra intención era ir en un barco y nadar por ahí junto a las tortugas y a los peces de colores, pero una decepción más, no se podía entrar al mar porque era muy peligroso. Un día antes de nuestra llegada, un joven nativo del lugar fue picado por una de esas agua malas que son las más venenosas del mundo,llamadas avispas de mar, y estuvo a punto de morir. Desgraciadamente, la semana anterior un científico que hacía investigaciones en la zona no corrió con la misma suerte y falleció. Sin contar con la presencia de tiburones y mantarrayas, por lo que preferimos ver el arrecife desde el aire, entonces contratamos un paseo en avioneta. Muy simpático el piloto que nos dio las medidas de seguridad por sí se caía el avión, no pensó que si no se muere uno del avionazo, seguramente no se salva de una picadura mortal o de acabar en las fauces de un tiburón. El paseo no estuvo tan mal, a mi esposo le gustó mucho, pero mi hijo de 16 años se mareo horriblemente, lo bueno es que regresamos con vida de una experiencia que no repetiría jamás.
