Esto es un excelente lugar para una estancia en Melbourne. Se sitúa en “París" en el extremo de la ciudad, pero a un paseo a pié (a algunas manzanas) a los teatros, Chinatown, el tranvía, los jardines, el recinto griego y la plaza federación. Está al cruzar la calle Collins, donde hay tiendas, restaurantes y el Dendy. Reservamos un apartamento con un dormitorio y encontramos la cocina al día y útil, el cuarto de baño espacioso y la lavadora-secadora era práctica. El dormitorio no tenía ninguna ventana, era apenas un espacio con una mampara ente la zona del escritorio y el salón...no apto si tienes claustrofobia. Las finas paredes hacían que pudiéramos oír las risas y la conversación de los apartamento próximos, pero si subías el volumen de la radio, estaba bien (esperanzados de que tampoco pudiesen oír). La decoración y demás estaba actualizada y el apartamento estaba limpio y bien mantenido. El personal de la oficina era muy servicial y simpático.
¡La única queja era que había algún tipo de obra en la carretera, que producía que el agua estuviese sucia y que saliera a violentos borbotones una tarde y una mañana... lo que supuso, literalmente, un baño de fango! Pero ésto es una ciudad de provincias, no Manhattan. Utilizamos su servicio de encargo por teléfono a un restaurante vietnamita local y ¡era excelente! Lo entregaron en nuestra puerta del apartamento. Hay una amplia variedad de restaurantes y cocinas en ese servicio y era una solución perfecta para comer en una noche ventosa y fría de invierno.
Hay un ascensor, pero como en otros apartamentos que hemos usado, no había ninguna rampa para acceder al vestíbulo principal y es necesario topar el equipaje por algunos escalones. ¡A pesar de todo tuvimos una estancia muy cómoda y no vacilaríamos en quedarnos allí otra vez!