Estuvimos allí al inicio de nuestra luna de miel, después de un agotador viaje desde España. Nos lo aconsejaron en la agecia de viajes de NZ con la que organizamos todo. La elección no pudo ser mejor. Un sitio cuidado al detalle más exquisito, con unas vistas impresionantes y aislado del resto del mundo, sobre el mar, en medio de la nada.
No puede haber muchos sitios mejores para perderse y olvidarse de todo.
Un acierto que no olvidaremos jamás.