El hotel está en un sitio privilegiado, en frente del lago y no hay carretera por medio, con lo cual iendo con niños es un lujo. La decepcción fue que estando tan cerca del lago, la habitación no tenía vistas a el. Pero tuvimos suerte y al día siguiente por un problema con el spa nos cambiaron a otra habitación que si tenía vistas desde la terraza. La diferencia fue grande entre ver y no ver el lago,eso y que la calefacción en esta habitación funcionaba mejor y no hacía ruido. Los dueños son un encanto y te atienden lo mejor que pueden. Pero deberían ir cambiando algo de mobiliario y mejorar las cocinas. Para el que no tenga la necesidad de utilizar cocina esto será un tema sin importancia.
