Quedamos muy impresionados por este hotel. Al llegar al aeropuerto de Auckland, todo lo que tuvimos que hacer fue llamar al hotel desde la oficina de turismo (una llamada gratuita) y esperar que llegara el bus del hotel a recogernos unos minutos después. Hay buses cada media hora, así que no hay problema.
El hotel en sí es muy moderno (abrió el año pasado, creo) y con una distribución agradable, con un vestíbulo grande. Al estar cansados después de pasarnos veinticuatro horas volando, todo lo que necesitábamos era una habitación básica, pero nos entusiasmó descubrir que nuestra habitación era grande, estaba limpia, bien decorada y tenía dos camas de matrimonio. El baño también era grande. Las vistas no matan (dan a una valla de Bendon), pero me imagino que eso no le importa a la mayoría de la gente que se aloja allí.
El personal de recepción es encantador, muy amable y atento, igual que los conductores de los buses. Preguntamos si podíamos dejarles nuestras grandes maletas mientras íbamos a Samoa unos días y las cuidaron de buena gana, sin ningún coste.
El desayuno también era sorprendentemente bueno (magdalenas, yogures, tostadas, cereales, etc.), aunque no tuvimos el tiempo suficiente como para disfrutarlo, ya que teníamos que ir al aeropuerto.
Una relación calidad-precio excelente: creo que pagamos 109 dólares. Sin duda, vale la pena. Volvería sin pensarlo.