Oamaru parece un la ciudad que tiene visto tiempos mucho mejores y está tratando de recordar ellos y el kingsgate hotel refleja la ciudad. Es un lugar bastante gastados y triste, incluso en el ala nueva donde nos alojamos. La habitación era bastante básica y le faltaban algunas cosas que hacer la vida más cómoda. Como luces al lado de la cama, así que una pareja puedes leer mientras que en la otra duerme, un sitio para poner tu ropa y ventanas que cerca. que hubiera sido verano, pero el viento que entraba en el casement sentimos y sonaba como si habíamos ido el Ross hielo Estante.
Dicho eso, está limpio, el personal se esforzó mucho, está justo en el centro de Oamaru y hay montones de aparcamiento. Tiene acceso al Internet, pero a pesar de que cobran por ello pero nadie en el hotel, ni a mí, podía conseguir que funcionara.
Si tienes que estar en Oamaru no te pierdas los pingüinos o el restaurante en el muelle justo en el centro de pingüino, donde la comida era excelente.
