“Bonita piscina, bonita playa... pero pobre mantenimiento”
Aspectos negativos: nos alojamos en el San Juan, Isla Verde. Llegamos sobre las 13.00, hasta las 16.00 no pudimos registrarnos. Los niños estaban ya a esas horas cansados y hechos polvo. El mantenimiento era terrible, apartamos el sucio edredón para que lo cambiasen; pero lo volvieron a poner en el mismo lugar tras darle la vuelta. No venían a limpiar cada día, teníamos que llamar para que viniesen. El cuarto de baño era pequeño. La cafetería que hay al lado de la piscina y el sitio italiano incluyen una tasa de propinas (incluso si pides para llevar). El centro de negocios cobra una tasa por conectarse a internet. Aspectos positivos: el hotel estaba decorado con gracia... La mayoría de empleados era muy agradable, a los niños les encantó la piscina y la playa. La entrada a la playa cierra muy temprano. Es muy práctico para encontrar taxi, están justo a la salida del hotel. Hay restaurantes justo delante, cruzando la calle (un Starbucks en el siguiente hotel)y un colmado al que se puede llegar a pie. El hotel tiene toallas, sillas de playa, neverita, una radio, champú y acondicionador, una cama cómoda, un pequeño casino abierto de 24.00 a 4.00... Restaurantes del hotel: hay un café al lado de la piscina, hacen unas pizzas al momento muy buenas, un restaurante japonés que prepara un estupendo habachi, gracias Ruth y Chris... No recomiendo el restaurante italiano. Se puede alquilar coche, pero compensa ir en taxi (propinas no incluidas) por la gasolina y por buscar aparcamiento. Desde el hotel y vuelta: 10-11 dólares por cada trayecto.
Desde y hacia el centro comercial de Plaza de las Américas: 18 dólares en cada sentido (se supone que es el más grande del Caribe, es un típico centro comercial americano). Desde y hacia la parte vieja de San Juan: 19 dólares en cada sentido (hay muchas tiendas de souvenirs, las tiendas son pequeñas y no hay sitio para los carritos, la comida es cara, especialmente la típica de Puerto Rico).