Nos alojamos en este hotel un grupo de unas 60 personas, para la competición europea de Twirling con la consiguiente inyección económica que les representó, y un hotel donde no te cambian las sábanas, ni las toallas, ni te hacen la cama, les preguntas por qué no hay postres en la cena y te contestan con mala cara, no hay agua embotellada, te sirven la del grifo que sabe a rayos, y alojan a dos personas en una habitación individual como sardinas en lata, amén de otros tantos despropósitos parecidos, no lo considero un hotel, el servicio muy desagradable, en resumen un hotel para no recomendar en absoluto.
