Al llegar al hotel, nos indicaron que no había sitio en ese edificio, y que disponían de habitaciones en otro edificio cercano. Cuando llegamos a las nuevas habitaciones, comprobamos que se veían obras en el patio interior, pero no le dimos demasiada importancia. Al llegar al hotel por la noche, empezó el martirio. Estaba lloviendo y continuamente se escuchaba como las gotas golpeaban en una superficie metálica que parecía abarcaba toda la extensión del techo de la habitación. Cuando por fin parecía que íbamos a quedarnos dormidos, empezaron los obreros a trabajar con martillos percutores arreglando la fachada interna del patio.
Interpusimos una queja y les pedimos que nos cambiaran de edificio, ya que en el que nos encontrábamos, obviamente no tendría que haber nadie alojado: estábamos en mitad de una zona de obras, ya que, como comprobamos posteriormente, las obras abarcaban toda la manzana. No nos aseguraban que el cambio podría hacerse hasta las 14:00 horas (hora del check out). Así pues, nos vimos obligados a buscarnos otro alojamiento anulando la reserva que teníamos con ellos. La recepcionista con muy malos modos y sorna, nos exigía que pagáramos como mínimo 2 noches, al anular nosotros la reserva. Por supuesto, entendíamos que eran ellos quientes habían incumplido. Así es que lo lógico hubiera sido que nos "invitaran a la única noche" que habíamos pasado allí y hubieran buscado una solución más inmediata. . Les pagamos una noche y nos fuimos sin poder poner ni tan siquiera una reclamación en el libro correspondiente, ya que no tenían. Trato 0, eduación 0 y jamás volveremos a pisar en este hotel.
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