El hotel está en un edificio de estilo racionalista comunista, que intimida un poco por fuera pero por dentro está bien. Las habitaciones son amplias y limpias, el servicio correcto (aunque no domina muy bien el inglés) y el buffé adecuado.
La pega, sin embargo, es muy importante: está lejos del centro. Aunque haya una parada de tranvía justo delante, y una de metro a 15 minutos, como el transporte público en Praga es hasta las 12 de la noche no es muy adecuado si te apetece tomar alguna cerveza después de cenar (que en Praga te apetecerá).
- Crowne Plaza Prague
