Tenía una imagen idílicamente bella de Praga que al enfrentarse con la fachada un tanto descuidada de la Pension 44 debo reconocer sufrió una decepción. Pensaba que todo Praga era bella y estéticamente agradable. Sin embargo en esta zona alejada del centro histórico uno puede percibir los efectos desvastadores sobre la economía de años de comunismo aislasionista. Así por fuera se observa una fachada un tanto vieja, poco cuidada y bastante decadente. Sin embargo, la percepción cambia cuando al ingresar uno encuentra personal muy amable y dispuesto a hacerte sentir a gusto. De estilo de decoración antiguo y austero, destaco sin embargo la limpieza de las habitaciones, la calidez de la misma por una calefacción buena y el sencillo pero rico desayuno. No es un hotel para parejas en plan romántico ya que carece de todo lujo o toque de sofistificación. Sin embargo, en mi caso éramos mi madre y yo, que buscábamos conocer la ciudad, pasear y descansar y para ello estuvo bien. Diría que es un hotel práctico y de precio barato, para lo que vale el servicio es bueno pero uno no puede exigirle exquisiteses propias de un precio mayor. En cuanto a la localización, si bien no está en el centro histórico si a uno le toca un tiempo cálido y agradable no hay problema en tomar como un paseo la caminata hasta los principales centros de atracción. Sin embargo en abril nos tocó lluvia y mucho frío con lo cual la única forma de poder recorrer era coger varios taxis. De la ciudad, decepcionante el museo Kafka, probe y poco enriquecedor. En tanto, increible y destacable La Casa Consitorial, no se la pierdan! El castillo imponente y la zona del reloj muy pintoresca-Eso sí no cojan los taxis que están emplazados en la plaza del reloj, son taxistas poco honestos y que te hacen perder para cobrarte más. En este sentido mejor alejarse un poco de esta zona, sentarse en un bar y pedir al camarero que llame a un Taxi de la compañía AAA,
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