Se trata de una casita de cuatro pìsos a escasos pasos del Puente de Carlos y de la Iglesia de San Nicolas, por lo que la ubicación es estupenda.
Michal, te recibe personalmente a la llegada, te explica con detalle la habitación, te da su teléfono para cualquier consulta y dos llaves que abren las puertas de la calle y de la habitación, así como tickets para los desayunos en el Bohemia Bagel, un bar muy coqueto y agradable en la calle de enfrente.
La habitación doble nº 5 es espaciosa y muy limpia, con dos dobles ventanas, una cama doble, un armario, un sillón, un escritorio con televisión y mini nevera y todo tipo de folletos, guías e informaciones y un radio despertador en una de las mesillas.
A partir del segundo día nos pusieron un servicio completo de jarra calienta agua, té y café, como cortesía
El baño también es grande, bien iluminado y muy limpio, con ducha, secador y ventilación automática por carecer de ventana; como amenities, tan solo las pastillitas de jabón.
Ah, y el agua caliente estupenda y la fría es bebible.
Como puntos débiles; sin ascensor ni aire acondicionado; que en pleno verano tienes que dormir con unos gruesos edredones de plumas; que no tiene persianas ni cortinas opacas y a las cinco de la mañana entra demasiada luz para poder dormir confortablemente; que ni la habitación ni el baño tienen un espejo de cuerpo entero; que el suelo de la ducha es terriblemente resbaladizo y no hay asidero alguno y que la televisión por parabólica no tiene ningún canal en español y en caso de que domines el alemán, tu pareja tendrá que sentarse encima tuyo, porque aparte del sillón, no hay más sillas en la habitación...
