El hotel está relativamente de la estación de Andel (a unos 5-10 min andando) pero tiene una parada de tranvía casi en la puerta. El hotel por dentro está genial, las habitaciones dan a un patio interior con un montón de luz. La habitación bastante grande, con los techos muy altos y un baño bastante grandecito también. El desayuno correcto, no excesivo pero suficiente. Las personas de la recepción bastante amables también.
Lo malo que tiene el hotel, 1º es que pilla un poco retirado del centro, tienes que depender del transporte público todo el rato (teniendo en cuenta que acaba a las 23.00) y 2º que su ubicacion es en una especie de polígono industrial por lo que por las tardes, está un poco desierto.
Aunque la próxima vez que fuera a Praga, no iria a este hotel (por su ubicación) lo recomendaría 100% para personas con poco presupuesto.
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