Un hotel encantador al lado del Radisson. Habitaciones de buen tamaño, maravillosamente decoradas. Personal amable y eficaz. El bufet de desayuno fue excelente. El hotel también organizó un viaje a Auschwitz y a las Minas de Sal con un guía local, Andrew. El era muy erudito, un buen compañero y valía su peso en oro. Andrew también nos recogió y nos trajo al aeropuerto. Sin embargo, el hotel no tiene bar ni restaurante por las tardes. Esto no es un problema puesto que hay una gran variedad de restaurantes encantadores donde comer en Cracovia.
- Maltanski Hotel Krakow
