Hay muchos lugares buenos para estar en Zakopane pero el Giewont es sin duda uno de ellos.
Como pronto ya que nos habíamos registrado en que nos dimos cuenta que el hotel general, incluyendo la habitación huele a humo de cigarrillo aunque no como mucho en la recepción y el restaurante.
La habitación en sí estaba bastante sucia y las toallas olían como si se hubieran quedado guardadas en un lugar humedad.
No podíamos usar la ducha ya que el agua no salía desagüe. Los empleados me prometió que arreglar el problema y cuando les preguntamos por ello cuando volvimos de la tarde nos dijeron que todo funcionaba adecuadamente pero en realidad no se había hecho nada para solucionarlo.
Algunos puntos positivos posiblemente podría,
el desayuno era bastante bueno.
Aunque el minibar estaba vacío, fue al menos trabajando para que las pudiéramos usar como un frigorífico.
Había un hombre viejo jugando el piano en el restaurante en una muy bonita.
Una de nuestras camas tenía la ropa sin ninguna manchas en todo.
- Orbis Hotel Zakopane
