Me hospedé en el hotel Gold de Budapest cuatro noches de octubre y mi experiencia allí no fue tan buena como la expresada en las críticas que se muestran aquí. Me pareció que estaba demasiado lejos del centro (aunque hay un tranvía al volver la esquina) y muy ruidoso, no sólo por el tremendo ruido que producían las tuberías del agua cada vez que el "vecino" se duchaba o tiraba de la cadena pero también cuando los clientes se reunían por la noche en el vestíbulo (incluso pasada la media noche) y hablaban en alto. Al contrario de lo que han dicho otras personas, el desayuno además de ser bastante malo, escaso y de poca calidad (el pan parecía del día anterior), después de las nueve de la mañana las mesas del comedor estaban prácticamente vacías.
- Gold Hotel Budapest
