Desde que se divisa el hotel Monika se contagia de su encanto. En principio, su fachada, esquinera, coqueta y antigua pero muy bien conservada. Al abrir la habitación, la sensación fue de elegancia y sobriedad. En la pantalla del televisor estaba mi nombre con el saludo por parte del hotel. A mis compañeros de excursión les asignaron suites a precio de habitación doble. La comida exquisita y el desayuno muy completo. Disfruté a diario la abundancia y variedad de salmones, quesos, tortas, panes y salsas 'made in Baltics'. La vista desde mi habitación fue ensoñadora y a decir, verdad, me costó despedirme de Riga y del hotel Monika porque mi estancia fue ciento por ciento grata.
- Monika Centrum Riga
- Hotel Monika Centrum
