Mi novio y yo nos alojamos por cuatro días en agosto, y nos hubiera gustado que habíamos reservado por más tiempo. Fue una dicha. El Algarve tiene montones de darse un capricho de alta muy altos hoteles grandes pero esto es verdaderamente un poco joya. Te sin duda volvería a no encontrar que en pasando - al final de las carreteras de país y detrás puertas electrónicas grandes - pero cuando se abren - ¡guau polvoriento camino! Un cubo blanco de moros con jardines utilicéis nada perfumado, usad maravillosos y la piscina agradó tanto que he visto jamás. El hotel en sí es pequeño, sólo 7 o 8 dormitorios y no hay restaurante, pero hay un montón de zonas para sentarse y el personal (que son una maravilla) están dispuestos a hacer sándwiches/ensaladas bebidas/para ti.
Las habitaciones son bastante pequeñas, pero perfectamente formada - con bonitos cuartos de baños y las terrazas grandes. El desayuno es maravilloso y los propietarios son siempre por en el desayuno para ayudar con planes para el día - te hacen reservas - encontrar los horarios para ti. Este es el primer lugar me he alojado en el que nos dejó que no sólo toallas de playa, pero también las sombrillas, una ventaja muy grande cuando quieres encontrar algunas de las playas apartadas son encantadoras.
regresar en la noche tarde, deambular a la piscina con su bar de honestidad para tomarse una copa antes de acostarse será un recuerdo que guardaré le cabían a por un largo tiempo.
Un maravilloso hallazgo - no puedo recomendar lo suficiente.
