Después de 20 años finalmente nos fuimos a visitar el pueblo de Santa Catarina. ¡Qué agradable sorpresa de encontrar esta joya de hotel escondido en las colinas cerca de nuestra ciudad natal. Las vistas desde nuestro balcón eran increíbles. La habitación era bastante grande y muy cómoda. El baño también era bastante grande y muy limpia. Antonia, la gerente del hotel, era muy atento y realmente hizo todo lo posible para que te sientas como en casa. El desayuno era bueno, el zumo de naranja recién exprimido con naranjas cultivados en la propiedad y deliciosa. Aunque la calidad era muy buena, podría variar un poco. Nuestra experiencia en general fue genial y esperamos volver.