Casa Taos es un precioso lugar. Una gran finca, algo alejada del centro, donde puedes relajarte y descansar. En general todo fantástico: habitación, jardínes, piscina, comidas ...
Pero hay un par de cosas que no me gustaron y creo que debo comentarlas. Sé que es coyuntural y que en breve no tendrá sentido esta crítica pero durante nuestra estancia se estaban llevando a cabo obras en la proximidad de la piscina. Ruidos y humos de la máquina que allí trabajaba no te permitían estar cómodo. El precio que se paga por la estancia, que no es barato precisamente, hace que busques un valor añadido que en este caso no encontré.
La otra crítica, y esta ya no es circunstancial, tiene que ver con algo tan sencillo como el agua. El primer día, al llegar a la habitación, teníamos a nuestra diposición dos pequeñas botellas de agua mineral, algo lógico en un sitio donde no se puede beber el agua del grifo. Los siguientes días ya tuve que ir a pedir que me proporcionaran botellas de agua que en la factura posterior estaban perfectamente reflejadas y cobradas. No estaría de más que, dado el nivel del establecimiento, éste y otros detalles (no cobrar el te, proporcionar frutas ...) que si se cuidan en la mayoría de los hoteles de similar categoría, no empañaran una crítica.
A pesar de estas críticas, en cualquier caso constructivas, mi valoración global es muy buena y como tal lo hago constar.
