Hemos pasado 3 noches en este Riad, situado a poco más de 5 minutos de la Plaza Djeema el Fnaa. Nuestra habitación fue la número 4, Suite Mellah situada en la primera planta. La habitación Mellah es muy amplia y tiene vistas por un lado al patio central dónde suelen instalar las mesas del restaurante y por otro lado a la piscina, que está en otro patio más pequeño. Todo está decorado con un gusto exquisito y con artesanía y arte local, de Marruecos...pero con un ligero toque a palacete de las "Mil y Una Noches". La habitación dispone de mueble bar y todo tipo de amenities.
El restaurante tiene una buena selección de platos. El Tajine de Pollo con Limón y Aceitunas es simplemente espectacular. Además hay en la carta una pequeña selección de vinos marroquís que merece la pena degustar. En la Azotea hay hamacas para tomar el sol y un pequeño Jacuzzi donde remojarse durante las tórridas horas de la tarde, sillas y zonas de sombra donde guarecerse del sol. Todos los suelos están decorados con mosaicos de colores y el patio central, donde se instala el restaurante es simplemente espectacular. Las columnas que se alargan hasta el primer piso estan cuentan cada una con su propio diseño y sus propios colores. El hotel emana paz, tranquilidad, relax...es un auténtico y pequeño oasis. Una pequeña joya que merece la pena exprimir durante un fin de semana.
El único "Pero" se lo doy a las habitaciones. Están perfectamente decoradas, limpias y amplias, pero no están insonorizadas. La puerta de acceso a la habitación es de Carpintería metálica, pero no es para nada "hermética" y las ventanas que dan al patio central, al fin y al cabo dan al pasillo que rodea el patio en el primer piso, pues confieren poca intimidad. Tienes dos opciones. Abrirlas y que todo el mundo te vea o dejarlas cerradas con los porticones (no hay cortinas en las ventanas, sólo en la puerta de entrada), con lo cual no te entra ni gota de luz natural.
En definitiva es un hotel que recomiendo al 100%, por su personal impecable, su multitud de servicios, su servicio de restauración, las habitaciones...todo en definitiva nos ha gustado mucho.
Al fin y al cabo es nuestra segunda estancia en un Angsana y no esperábamos menos. Volveremos, seguro.
