Estuve recientemente en este Riad durante los seis dias de la semana santa. En principio es un Riad bastante agradable, muy bonito y muy cuidado (con comentarios). Es de los pocos que incluyen el traslado de y hacia el aeropuerto, una solución necesaria, ya que está dentro de la Medina y un poco escondido. Desde el Riad a la plaza Jemaa El Fnaa habrá unos veinte minutos de paseo, no siempre por las zonas más bonitas, ya que está al lado de un mercado (que no zoco). El principal problema que tiene es que está en un callejón bastante oscuro por las noches y algo complicado de alcanzar. Hay que reconocer que el trato de sus empleados hacia los clientes es excepcional, siempre dispuestos a echar una mano en todo lo necesario, y los desayunos y las cenas son algo increible (principalmente las cenas). Tiene algunas cosas a destacar, los dueños ya no residen en martrakech y se nota una ligera dejadez, sábanas rotas, cortinas antiguas, y una ligera sensación de "si, está limpio, pero podría estar mejor). Los seis días que estuve tuve que cambiarme de habitación, al no estar la que yo quería disponible todos los días. la suite es preciosa, pero el problema fué con el cambio. la habitación número 1 está en la planta baja, con lo que los ruidos son continuos (y bastante elevados). Además, cuando cambiamos de habitación, al abrir la cama nos encontramos con manchas de sangre y pelos, algo que inmediatamente solucionaron y además nos invitaron a una botella de vino. El jacuzzi/piscina que tienen es del tamaño de un jacuzzi, y estás en toda la entrada del riad, con lo que no creo que se llegue a usar (al menos yo no lo hice). En definitiva, merece la pena ir para un par de días, siempre que no te toque la habitación número 1
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