Si es la primera vez que visitas Marrakech, puede que te asusten un poco las estrechas callejuelas que llevan al Riad. Es bastante difícil dar con él, pero sólo necesitas parecer un poco despistado para que un amable "guía" se ofrezca a acompañarte a cambio de una "propinilla". Cuando te aprendas el camino, te darás cuenta de que estás cerquísima de la Plaza Jemaa el Fna.
La puerta misma del Riad puede que te haga pensar "¿dónde me he metido?", pero una vez dentro todo eso se olvida. Es un lugar acogedor, decorado con muy buen gusto y respetando la tradición. No es apto para aquellos que esperen encontrar un "hotel occidental", pero sí para los que busquen un alojamiento con mucho encanto sin renunciar a la comodidad y la limpieza.
Mención especial merecen los desayunos en la terraza. Absolutamente espectaculares: zumo natural, mermeladas exquisitas, mantequilla, tortitas, café, té...
Y, por si esto fuera poco, la gente del Riad es, como casi todo el mundo en Marruecos, encantadora. Los dueños, el servicio , el perrito Arturo y hasta la tortuga se esfuerzan por hacer tu estancia inmejorable. Y desde luego, lo consiguen.
- Riad 10
- Hotel Riad Numero 10
- Riad n 10
- Hotel Riad Numero 10 Marrakech
