No deja de sorprender que con tan solo cruzar una puerta puedas pasar de la algarabia de las callejuelas de un barrio popular a la tranquilidad de este Ryad sencillo pero muy acogedor y cuidado. Preparaos para caminar si lo escogeis pués està un poco alejado de la plaça Djemaa el Fna, aunque siempre podeis coger un taxi para desplazaos, saliendo por la cercana puerta de Bab Baylen ya fuera de la muralla que encierra todas estas calles de la Medina.
Es un alojamiento para quién no le teme al contacto con la realidad de esos barrios y de las gentes sencillas que lo habitan: si sois un poco "tiquis-miquis" mejor buscaros un hotel convencional en la parte nueva de la ciudad.
Impagable la pequeña piscina de patio para refrescarse un poco después de los paseos por la ciudad.
