Estuve en este hostel en marzo 2007. En pleno corazón de los Souks se encuentra. Es un sitio agradable, limpio y muy económico. Es atendido por un joven que hace tremendos esfuerzos poir entender el inglés y francés (español no me pareció), pero que simpre resolvió las dificultades y dudas, además de atento y servicial. Estuve en una habitación indivudual, con cama cómoda y sábanas limpias aunque se ve que no eran muy nuevas. El baño limpio pero no hubo agua caliente todo el tiempo. El inconveniente de las habitaciones es que hay que mantenerla limpia porque no hay servicio al mismo cuando uno se instala, lo cual es bueno por una parte ya que los objetos personales quedan seguros (esto lo digo por nuestra desconfianza "occidental"). También es muy ruidoso pero se entiende por estar enmedio del sitio comercial y ya la calma llega por la media noche donde sólo los llamados a la oración nos despertarán allá por las 5 ó 6 de la mañana. El desayuno era delicioso: jugo de naranja natural, con café o té, un pan muy típico, acompañado de margarina y una mermelada de frutas; con lo consumido aguanta ¡uno muy bien para la tarde! Los otros huéspedes son muy amistosos y hay de todo el mundo. Este hotelito es un buen sitio para aquellos que viajamos solos o con los amigos, con el mínimo necesario para sentirse cómodo y no pasar frío en las heladas noches invernales. Una experiencia muy agradable en este lugar ubicado en una casa típicamente marroquí y donde el precio lo hace aun más atractivo. Leí críticas con respecto a la dificultad de encontrarlo y, tenían razón, sobretodo cuando se le quiere encontrar por uno mismo, pero una vez en la plaza principal uno pregunta a los abundantes policías que hay o a los comerciantes fijos y uno da enseguida. Una señal: ubicado ya en el centro de la plaza Djamaa El Fna, con la Koutoubia a mano izquierda, una calle donde hay puros bancos atrás (así como La Poste), con los mercados y la mezquita Kharboch hacia el frente y el café de Francia a la derecha, caminar a la callecita que se abre entre la mezquita mencionada y el café de Francia, todo derecho hasta llegar a la pared, despues a mano derecha e inmediatamente después a la izquierda (entre un comercio que vente artículos personales y otro de artesanías donde las Babuchas destacan) todo derecho; al final de esa callecita (que parece callejón por lo estrecho) está la puerta donde se puede leer el letrero de recepción (accueil) y por arriba el nombre del hotel. Parece complicado pero no lo es.
Un consejo: la gente de Marruecos es gentil y muy amable, a mi gusto inocente y no malvada. Insisiten mucho para que se entre en sus comercios y siempre de forma amable, por favor, tratarlos con la misma cortesía y no de forma grosera como algunos turistas venidos de países "más desarrollados" lo hacen continuamente (como atestigüé) . Es verdad que pueden llegar hasta el hostigamiento, pero es parte del folklor del lugar y a eso uno está expuesto. Siempre regateen los precios para obtener uno mejor. No dejen ir al Hamman y nunca paguen más de 25 DH por un viaje en taxi en un trayecto local (petit taxi), aunque sea de lado a lado de la vieja ciudad; evidentemente desde/hacia el aeropuerto es mas caro. Finalmente, recordar que las fotos a las cosas más exóticas pueden tener un precio, sobre todo en la plaza principal donde por retratar a los encantadores de serpientes o vendedores de agua o bailarines, habitualmente tenemos que "cooperar" con quienes ofrecen el espectáculo. Por cierto, muy seguro porque nunca se siente uno amenazado, aunque hay que respetar las normas de un país islámico (¡ojo mujeres y hombres que se pasean con vestimentas como si estuvieran en Miami, Río, Cancún o en las Canarias! Aunque parece un país tolerante, hay que respetar a los habitantes que no ven con buenos ojos a los descamisados ni a las microminifaldas, ni mucho menos cuando uno anda merodeando sus sitios sagrados a los que, por cierto, está prohibido entrar).
Marrakech es un viaje en el tiempo, un hermoso país lleno de tradiciones, pacífico, seguro, barato, amistoso y vivo. Para visitar, aprender y respetar a los que ahí habitan.
- Riad Rahba
- Hotel Riad Rahba Marrakech
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