En Alma no estas como cliente en un hotel sino como invitado en casa de un amigo. La atencion es exquisita. La comida esplendida. La paz y el bienestar como en una abadia benedictina, el silencio casi comparable al de una noche en el desierto, y todo ello en medio de la agitacion de la kasba a 20 minutos andando lentamente de todos los puntos de interes. No dejes de darte un baño masaje incluido. Llevate un libro para leer porque habrá dias que no te apetecerá salir del Riad. La decoracion y la belleza del sitio es impresionante. Todos los detalles perfectos. Michelen, la propietaria, una mujer tan excepcional como el lugar que regenta. Si vas una vez volverás.
- Riad Alma Marrakech
- Riad Alma Hotel Marrakech
