El HOTEL BELERE de Rabat no se ajusta a las características de un 4 estrellas ni tampoco a unos mínimos de higiene, limpieza, infraestructura o servicios que requiera cualquier servicio de hostelería. Un hotel tan sucísimo como éste, no sólo las zonas comunes, sino también las habitaciones. El mal olor de no limpiar ni ventilar nada es común denominador en todas las instalaciones, las moquetas llenas de manchas, las puertas están mugrientas, los baños dan miedo, las almohadas no se han cambiado jamás y las sábanas no sólo estaban mal lavadas, de un color amarillento y con marcas de suciedad anteriores sino que también estaban usadas, que es lo que colmó nuestra paciencia.
En cuanto a las infraestructuras, servicios y antigüedad de las instalaciones, lo que nos encontramos en el HOTEL BELERE entra dentro de lo que puede ocurrir, aunque en este caso no sea justificable tampoco. Todo es muy viejo, desgastado y está en malas condiciones: color de las paredes y techos tomados, pasillos sin iluminación, mobiliario en mal estado, las sillas de las habitaciones rotas pudiendo provocar accidentes, las camas de 80 con cochones en mal estado, almohadas desvencijadas, cuartos de baño con desconchones, hierros oxidados, sin portarrollos...y un sinfín de cosas más.
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