Excelente hotel, amplio, luminoso, limpísimo y totalmente renovado, con mucho gusto.
El personal estudia en la Escuela de Hostelería, de forma que son aprendices de hostelería, cuando en muchísimos hoteles no saben ni qué es un cliente, por tanto tratan con mucho mimo y refinamiento al cliente.
Las habitaciones son increiblemente confortables, muy grandes y decoradas con mueble moderno minimalista de muy buen gusto.
Los baños nuevos también, con muchos detalles.
La cena la reservamos con antelación en su restaurante, excelente comida vietnamita europeizada, y pudimos tomar vino español!
