El hotel está ubicado en una zona residencial con calles en parte sin asfaltar. No está lejos del aeropuerto ni de la estación de ferrocarril. Las habitaciones son oscuras y sórdidas. La nuestra olía fuertemente a humo de tabaco que resultó indeleble a pesar de tener abierta la ventana toda la noche en pleno mes de noviembre. El servicio de la recepción es malo. Nos prometieron una habitación en el piso de arriba al hacer la reserva pero nos instalaron en la planta baja con menos luz. Nos despertaron tarde y no habían llamado al taxi que habíamos acordado para las 4 de la madrugada. Tuvimos que insistir para poder llegar al aeropuerto a tiempo. El desayuno es regular tirando a malo..
