Jamás había estado en un hotel así, es como estar en casa.
Si el tamaño de la habitación es pequeño, no se puede pedir más por ese precio.La limpieza de la habitación y del baño sobresale, así como la amabilidad recibida por todos y cada un@ de sus trabajador@s.
Fuimos recibidos como si nos conocieran de toda la vida, nos invitaron a unas bebidas y nos ayudaron a planificar nuestra estancia en Estambul sin siquiera subir a la habitación.
Se puede ir en metro y tranvía desde el aeropuerto, hasta la parada de Sultanahmet y desde allí son cinco minutos andando pasando entre Mezquita Azul y Santa Sofia, y es que la ubicación no puede ser mejor, rodeado de restaurantes y tiendas que quedan a los metros suficientes para no molestar en el sueño. Y si se quiere ir en taxi son 18 euros los que pagamos cuando volvimos al aeropuerto.
Nos recomendaron donde cenar, Albura Kathisma, en la misma calle y allí cenamos todas las noches, fantástica relación calidad precio y variedad de platos turcos.
Sin duda repetiremos cuando volvamos a Estambul ...
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