No podría estar mejor ubicado, en pleno corazón de Sultanahmet, justo entre Santa Sofía y la Mezquita Azul, a donde se pude llegar caminando en pocos minutos, también está a solos unos pasos el Palacio Topkapi, el Museo Arqueológico, el Hipódromo, que es un parque muy bonito en donde se encuentra la entrada a la Cisterna de la Basílica, uno de los lugares más hermosos y sorprendentes en el que haya estado en mi vida y muchos otros de los principales atractivos de Estambul, como el Gran Bazar y el Bazar de las Especias. En una ciudad en donde hay muchísimo que ver, pero con un tráfico de locos y taxistas no muy honestos que digamos, es importante alojarse en un hotel desde el que se pueda llegar caminando a varias partes.
El hotel es muy elegante y bonito, quizás es un poco obscuro, las habitaciones no son muy grandes y las ventanas son pequeñas, eso se debe a que se encuentra en un edificio que hace más de un siglo era la prisión de Estambul, pero no se asusten, porque está precioso, hicieron una magnífica adaptación del edificio antiguo y la decoración es de muy buen gusto, al fin y al cabo es un Four Seasons.
El restaurante Seasons es excelente, sobre todo me gustó desayunar en el patio central que es precioso. En el techo hay una terraza, en donde se puede tomar un té y disfrutar del atardecer con unas vistas inigualables del Bósforo, la Mezquita Azul de un lado y del otro lado Santa Sofía, se ven tan cerca que casi podría uno tocarlas. De verdad una experiencia maravillosa. El servicio del hotel es de primera. Si volviera a ir a Estambul, lo que me encantaría porque es uno de los lugares más bellos del mundo, sin duda me volvería a hospedar en este hotel.
Esta opinión es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.