Aunque no conozco demasiados hoteles en Beijing estoy segura de que éste debe ser uno de los más bonitos y con más encanto de la ciudad.
Se trata de un antiguo Si He Yuan restaurado, por tanto, las habitaciones y salas del hotel se corresponden a la arquitectura tradicional china: de un típico patio central salen 4 edificios principales (con 3 habitaciones cada uno de ellos) y dos entradas a patios aledaños de una habitación (éstas cuentan con patio propio).
Cada habitación tiene una estructura y unas cualidades diferentes, en la que yo estuve (la más básica y barata: unos 70 euros por noche) se trataba de una habitación no muy grande (de hecho, su mayor defecto para mí era el tamaño pero este pero lo contrarrestaba con otros pros mayores) y un cuarto de baño muy bien equipado y puesto con buen gusto. En general, esta es una de sus principales cualidades: el diseño y los detalles de toda la decoración.
Además de lo agradables que es el propio hotel y lo cómodas que son las habitaciones, el Courtyard 7 cuentan con otras ventajas:
− Su ubicación: en una de las calles más de moda de la ciudad, llena de tiendas interesantes y restaurantes resultones y cerca (eso sí, no al lado) de dos paradas de metro. A la Ciudad Prohibida, por ejemplo, se puede ir andando (en un trayecto de unos 20 minutos aproximadamente).
− Su personal: al tratarse de un hotel pequeño y con pocos huéspedes, el trato con sus trabajadores es muy cercano. Todas las personas del equipo son buenos profesionales y, sobre todo, ayudan en todo lo posible al visitante en su estancia,
− Su cocina: aunque no probé el restaurante durante la cena o la comida, sí disfrute de sus desayunos y, desde luego, merecen la pena.
Totalmente recomendable. Un 10.
- Courtyard Hotel 7
