Para llegar a este hotel lo mejor es tomar un taxi por lo menos el primer día porque está muy lejos del metro. El hotel está muy cerca de Tiananmen y del Templo del Cielo, como a 20 o 30 minutos caminando. El personal es muy atento y últil y casi todos hablan inglés. Se puede encargar billetes de avión o de tren en la recepción. También cuenta con varios restaurantes, un spa, un gimnasio, y varias tiendas. El desayuno no está incluido. Está formado por dos torres conectadas entre sí aunque cada una también tiene entrada independiente. Como en todos los hoteles chinos, tienen esta extraña costumbre de pedir un depósito aunque ya hayas pagado el total de la estadía, y de devolvértelo el día que sales definitivamente del hotel.
Las habitaciones son cómodas, limpias y están muy bien equipadas. La nuestra tenía una salita con televisión, minibar, tetera y en el dormitorio también había una televisión de pantalla plana, caja fuerte, despertador, aire acondicionado, etc. El baño estaba muy limpio, con todo lo que se necesita para sentirse como en casa, y en el armario había un albornoz y zapatillas para cada uno. No hay wi-fi, pero sí conexión a internet por cable. En el escritorio de cada habitación hay un buen mapa gratuito de la ciudad, lápices, bolígrafos, etc, etc.
A pesar de que está en una calle muy transitada y ruidosa, las habitaciones son muy tranquilas y no se escucha el ruido de la calle. En la salida del hotel casi siempre hay taxis disponibles, pero cuidado con los tipos de las motos rickshaw que también están siempre a la salida del hotel. Son unos ladrones de primera. Te dicen un precio antes de que te subas, te llevan hasta un lugar cercano al lugar convenido, pero más solitario y te multiplican el precio por 10 cuando te bajas y hasta te enseñan un papel laminado con "los precios oficiales". ¡Huye de esos!
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