Un hotel de cinco estrellas que tiene muchos problemas con sus clientes porque en la industria de servicios, la satisfacción del cliente siempre está vinculada a sus expectativas. Encaremos el asunto que es un cóctel de: educación, consideración, ir un paso por delante del cliente sin ser molesto ni agobiante. Es el milagro que ocurre en cualquier sitio. Las expectativas son mucho mayores en un 5 estrellas por el precio que suponen. Lógicamente el cliente espera algo por ese precio pagado.
Pero varios hoteles en lo que he estado, especialmente en Asia, han salido airosos con esta mezcla o han ido hacía una degradación que te dejan pasmado. Desgraciadamente, el Peninsula Beijing no es uno de esos. Es, con mucho, el 5 estrellas con una justificación más pobre de tal en el que haya estado. Empecemos con algunos detalles menores. Primero, las habitaciones. Me ascendieron a la habitación más grande, sin ser suite, del nivel club. La mayoría de los americanos considerarían esta habitación insoportablemente pequeña. En otras críticas se han quejado del olor a tabaco en habitaciones para no fumadores. El Península tiene que resolverlo de inmediato. Mis sabanas apestaba a tabaco, un error que podría evitarse fácilmente con una dirección más atenta.
Admito que el cuarto de baño tenía un tamaño decente. Y había buenos interruptores para todas y cada una de las luces a ambos lados de la cama además de una gran Tv de plasma, aunque hoy día es raro que no las haya en todas las habitación de los buenos hoteles de Japón o China. Tendrás que pedir un adaptador en el hotel si usas artículos con voltaje americano. Sin embargo, pedir cualquier cosa en el hotel implica tener que dar una propina incluso aunque sea algo que tu esperarías que la habitación ya tuviese. Hay una escena en la serie Curb Your Enthusiasm (cap. 40 para sus fans) en la que Larry se aloja en el Regency de Nueva York y tiene que dar propina al tipo que arregla el aire acondicionado. Es más o menos como es el servicio del Península.
Entrando en la comida. La comida del restaurante Jing es sencillamente asquerosa. En la comparación sale desfavorecido respecto de varios de los cuatro estrellas en los que he estado y, la calidad de la comida es simplemente horrible. Por ejemplo, la bollería estás húmeda, casi rancia. Tienen una buena zona de tortillas, pero no he estado en mucho hoteles que patinasen con las tortillas. El restaurante carece de vistas y es oscuro, tienes una especie de sensación de haber sido transportado al instituto durante un apagón. Y ahora viene el servicio. El personal del Jing se ve y actúan como si estuviesen deprimidísimos y puede ser grosero al arrancar. Vi a una camarera practicamente tirarle el café a una cliente americana porque, tras haberle traído una taza fría, le pidió el café caliente . Jing es la peor experiencia en un desayuno que haya tenido nunca en un hotel.
Tal como otras críticas han destacado, el check-in está descoordinado. Cuando llegué mis maletas deambularon por la recepción y quedaron completamente desatendidas. Tras terminar el check-in hube de buscar a un botones para que llevase mis maletas.
Lo más suave que pudo decir del Península es que es un fiasco. Sin embargo y en última instancia, la gracia de este hotel es que es un monumental chasco. La falta de entusiasmo de sus empleados en contagiosa. Y salvo que para ti sea importante alojarte en un hotel que vende artículos caros de diseño en su planta baja ( ¿eso es un dibujo? ) te ahorrarás dinero y lo pasarás mejor en cualquier otro buen hotel de la ciudad.
- The Beijing Hotel
- Peninsula Hotel Beijing
- The Peninsula Hotel Beijing
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- Hotel The Peninsula Beijing
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- Beijing Peninsula
