Excelente experiencia en este hotel en Beijing. El check in fue expedito, ¡sin pasar por el counter!, directo a la habitacion. La habitacion es enorme, con todas las comodidades necesarias, desde un paraguas en el closet hasta el frigo-bar. La cama es muy comoda y el baño esta siempre limpio y bien surtido de toallas, accesorios, etc.
Esta ubicado en el sector financiero, pero es muy comodo recorrer las partes interesantes de la ciudad en el metro (que es muy facil de usar) que queda a una cuadra o usando el sistema de taxis donde el portero anota la direccion de interes en caracteres chinos a los taxis que esperan a la salida del hotel. (Volver en taxi es una historia diferente ya que hay que negociar con los conductores para bajar de los 100 yuanes, mientras por ejemplo un viaje desde el hotel a la Ciudad Prohibida nos costo 14 yuanes).
La comida no es muy buena, pero creo que eso tiene en común con la mayoría de los hoteles.
El personal del "inside concierge" fue muy amable en recomendarnos lugares para visitar e ir de compras por la tarde.
En definitiva, un servicio premium pensado en la comodidad del viajero.
